Intolerancia a la Fructosa en la Infancia

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un azúcar simple que es capaz de unirse a otro, la glucosa, para formar la sacarosa, que es el azúcar común. Cuando comemos fruta o azúcar, la sacarosa libera glucosa y fructosa que son absorbidas en nuestro intestino y utilizadas por nuestro organismo. Debemos diferenciar entre la Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) y la malabsorción de la fructosa.

¿Qué es la intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF)?
La intolerancia hereditaria a la fructosa es un error congénito del metabolismo de la fructosa. Por tanto, la IHF es una situación que se mantiene de por vida y que se diagnostica, generalmente, a una edad temprana mediante test bioquímicos y genéticos.

¿Qué es la malabsorción de la fructosa?

La malabsorción de la fructosa es una  situación mucho más común que puede afectar a más de un 30% de la población. En este caso, las células intestinales no son capaces de absorber de manera total o parcial la fructosa, generando síntomas gastrointestinales en los niños como diarrea crónica o recurrente, irritabilidad, dolor abdominal, distensión abdominal, nauseas o gases. Esta condición puede ser transitoria ó permanente.

¿Cómo se diagnóstica?

Una historia clínica detallada que asocie los síntomas descritos con la ingesta de alimentos que contengan fructosa generalmente es suficiente.

Un test de hidrógeno espirado puede medir el grado de intolerancia a fructosa (esta prueba es similar a la usada en el diagnóstico de  Intolerancia a Lactosa).

Fuentes de fructosa, sacarosa y sorbitol

Fructosa: en la miel, la fruta (20-40%), las verduras (1-2%) y otros alimentos de origen vegetal, como excipiente en medicamentos y edulcorante.

Sacarosa: es el azúcar en sus distintas variedades (blanco, moreno, caña, remolacha y glasé), está presente también en jarabes, caramelos, postres, refrescos, fruta, zumos de fruta, verdura, vegetales y productos manufacturados dulces.

Sorbitol: es un poliol (azúcar reducido), que se halla naturalmente en muchas frutas y verduras y edulcorantes.

 

Tratamiento

Es dietético en ambos casos, siendo totalmente estricto en la IHF (no se puede consumir más de 1-2g de fructosa al día en forma de fructosa, sacarosa ó sorbitol).

En el caso de malabsorción de la fructosa la restricción de fructosa en la dieta variará en función de cada niño, dependiendo si la malabsorción es total ó parcial, el grado de intolerancia ó la sintomatología que presente. Lo más habitual es que la intolerancia sea parcial, con lo cuál puede consumir ciertos alimentos con contenido bajo en fructosa o incluso, una cantidad moderada de alimentos con un elevado contenido en fructosa. La dieta será de acuerdo a la tolerancia de cada niño.

En caso de dietas muy estrictas se recomienda suplementos vitamínicos, lo cuál será valorado por el especialista.

Dra. Isabel Casas G.
Pediatras Gastroenteróloga
Barcelona
41436icg@comb.cat

 

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